lunes, 20 de mayo de 2013


Lunes 20 de Mayo de 2013


"La muerte de Videla me provocó mucha bronca"

Domingo 19 de Mayo de 2013 | 22:52
 
Con ese dolor se expresó Julia, hija de Rodolfo Mérediz y Rosa Murno, desaparecidos durante la última dictadura militar. La joven manifestó sus sentimientos y contó experiencias de vida a Diario EL SOL luego de la muerte del genocida 
noticias
  Con la muerte del dictador Jorge Videla, máximo exponente de lo más oscuro de la reciente historia argentina se generaron sensaciones encontradas en aquellos que han sufrido en carne propia el accionar criminal y el régimen del terror impuesto por la Junta Militar o que perdieron a sus familiares, amigos o allegados. En Quilmes hay muchos casos y uno de ellos es el de la familia Merediz.  Rodolfo Mérediz y Rosa Murno de Mérediz eran dos jóvenes que soñaban con un país mejor, que tenían proyectos y juntos habían formado su familia, producto de ese amor nació Julia, sin embargo fueron víctimas de la irracionalidad, de aquellos que en nombre de un poder usurpado ilegalmente se creyeron los dueños del destino de muchas personas. Fue así que el 4 de enero de 1977, el matrimonio de Osvaldo y Patricia Plaul fueron a la casa de Rosa Murno y Rodolfo Merediz donde fueron sorprendidos por alrededor de 30 hombres armados quienes aparecieron en autos, detrás de los árboles y por las terrazas.   Los detuvieron e ingresaron en la vivienda. Rosa se encontraba sola allí, y ella y Osvaldo Plaul fueron interrogados durante dos horas en la casa. Mientras esto ocurría, Rodolfo, que no estaba, arribó a la vivienda con su hija Julia, de 3 años al hombro. Cuando vio el panorama, dio media vuelta y se fue, pero un vecino empezó a gritar que ahí estaba la persona que los secuestradores buscaban y finalmente se lo llevaron junto a Rosa y a Osvaldo Plaul. A la nena la dejaron con unos vecinos.  Aparantemente, Rosa y Rodolfo fueron vistos en el Regimiento de Patricios. Un ex conscripto, que conocía a Rosa y vivía en el mismo barrio, se puso en contacto con su madre y le dijo que vio a Rosa en el cuartel de Magdalena en 1980, nunca más se supo nada de ellos.  La pequeña de solo 3 años hoy es una mujer que ha formado su familia, docente, y con ideales como sus padres, lucha desde las aulas cada día por transmitir conocimientos a sus alumnos. Julia Merediz dialogó con EL SOL y se refirió a los sentimientos que vivió al conocer la noticia del deceso del genocida de Jorge Rafael Videla: "cuando me enteré la noticia de la muerte de Videla me provocó mucha bronca, porque cada uno de estos militares que se mueren se llevan a la tumba también muchos secretos, verdades que ellos ocultaban y la ilusión de saber donde están cada uno de los desaparecidos. Desde lo personal siempre quise que vivieran muchos años, más de lo normal. Para nosotros la historia no se termina, en realidad es parte del oscuro objetivo de ellos (en relación a los militares relacionados con crimenes de lesa humanidad) el no permitirnos conocer donde están nuestros seres queridos. Afortunadamente falleció juzgado y encerrado, lo que marca una diferencia para los tiempos que estamos viviendo, sinceramente tuve una mezcla de sensaciones. Con su muerte se ha llevado muchos secretos".  Más adelante Julia agregó que "hay muchos más que saben verdades, en la actualidad se han reabierto algunas cuestiones que son saludables como el recuerdo de cada 24 de marzo, la discusión que se da en las escuelas, la reedición de los juicios, la restauración de la memoria colectiva que nos permite reflexionar y tomar conciencia de lo grave que fue esa etapa reciente de nuestra historia. Es saludable el poder reivindicar a los desaparecidos, al mismo tiempo atravesamos una época donde se están blanqueando complicidades de la sociedad civil que antes no se conocía tanto, estamos transitando un camino positivo pero hay que continuar en este sendero en pos de conocer la verdad y saber donde están nuestros desaparecidos".  La historia de Julia es una de las tantas de los familiares de desaparecidos, una quilmeña que sufre a pesar del paso del tiempo el dolor irreparable de haber perdido parte de su identidad, de sus raíces, las sensaciones de los que en las últimas horas conocieron la noticia del deceso de Videla y cuyos sentimientos en algún punto se contraponen. 

Mi hermana Rosita

viernes, 17 de mayo de 2013


  • Debería haber seguido viviendo, y preso en una cárcel común com o estaba. Ahí se murió el muy cínico asesino de terror
    Murió en soledad, ese es su peor castigo, los que lo auparon miran para otro lado. Tienen el poder que siempre tuvieron. Videla podría repetir los versos de Bertolt Brecht:
"¿No hice siempre lo que me exigían los que me pagaban?
    Murió en soledad, ese es su peor castigo, los que lo auparon miran para otro lado. Tienen el poder que siempre tuvieron. Videla podría repetir los versos de Bertolt Brecht:
    "¿No hice siempre lo que me exigían los que me pagaban?

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    Una basura humana, un criminal cínico, un  indigno exponente de la raza humana, del catolicismo que decía practicar un muerto en vida que pasó sus últimos años en la cárcel, alguien que no tuvo piedad ni fu capaz de pedir perdón.