Basta
Paren la muerte
No a los linchamientos en la Argentina. Sí a la vida.
La siguiente es copia de la carta enviada al director del Periódico Bernales (publicación que aparece en Bernal, ciudad del partido de Quilmes, República Argentina), tras la publicación de una nota acerca de los últimos (sucesos)(marzo/abril 2014) de "justicia por mano propia" derivados en linchamientos, de presuntos delincuentes o delincuentes "pescados" in fraganti por ciudadanos de a pie:
Norberto: Hola amigo director.
De ninguna manera --es más, lo aclaré en mi mail-- estuvo o está en mi cuestionar tu decisión de publicar la nota del defensor de la venganza asesina. Tampoco creo que debería haber sido rechazada o censurada, muy por el contrario felicito tu valentía y decisión, como editor-director del Bernales el darla a conocer al público. Lo que me espanta y cuestiono y no soporto y denuncio es que haya gente que, haciendo uso de los medios proponga usos y métodos atávicos, incivilizados y asesinos, para, supuestamente poner freno a la ola de inseguridad existente en el país, llaménse robos, hurtos, arrebatos y hasta crímenes, violaciones, muertes y todo tipo de agresiones delictuales a los que nos parece nos hemos acostumbrados en esta última etapa de la mal llamada "década ganada". Y digo esto porque no me parece que un señor doctor en derecho canónigo (nada menos) llame a la rebelión ultramontana, incite a "hacer ¿justicia? por mano propia" y a apelar al nefasto ojo por ojo y diente bíblico, resulta poco menos que aberrante. La Biblia también se equivoca mucho en parte y es siempre material de análisis e interpretación. Pero sin desviarme del tema que me mueve a escribirte: el apelar al odio y la revancha, fundado en el dudoso "el Estado está ausente", se está llamando a armarse en defensa propia pero también a caer en el remanido "algo habrán hecho" que abarca a delincuentes y meros sospechosos, muchas veces por simple "portación de cara". Ya lo vivimos eso en la Argentina. No hubo escuadrones de la muerte como en Brasil y muchas repúblicas centroamericanas y en la propia Colombia. Ni tropas de asalto tipo SS ni SA de la Alemania pre y nazifascista. Aquí vivimos con horror (algunos) y con indiferencia (la mayoría) el secuestro la desaparición, la tortura y el asesinato de miles de personas, realizado por el propio Estado argentino, por intermedio del brazo ejecutor de sus Fuerzas Armadas y de seguridad, por sus "servicios secretos", por las hordas de la nefasta Triple A (creación del "brujo" cabocomisariogeneral y ministro J. López Rega, con el acuerdo del entonces presidente general Perón) en los años 70 y que parecería ser muchos añoran vuelvan con todo y ahora en manos de los ciudadanos de a pie (muchos de ellos seguramente padres de familia o estudiantes ejemplares o integrantes de las bendecidas presidencialmente barrasbravas del fútbol). No señor, no estoy de acuerdo y también lo digo en voz alta y por escrito (podés editarlo y publicarlo, Norberto, si te parece) no quiero que se imponga la ley de la selva, quiero que todos seamos responsables y asumamos lo que nos corresponde: el Estado en primer lugar, el ciudadano en segundo y la población toda en su conjunto, frente al delito organizado o al delincuente descerebrado por la droga que mata porque no entiende siquiera que esta haciendo. Pero mata. La solución no es matarlo, y a patadas. La solución es otra y no apelar a la metodología fascistoide, atávica, salvaje del principio de los tiempos. El sálvese quien pueda.
Estamos a las vísperas de la Pascua cristiana y la Pesaj judía. Casi dos mil años atrás también ajusticiaron a Jesús, junto a dos ladrones. Fue igual que un linchamiento (oficial, impuesto por un gobierno invasor y colonizador del pueblo judío en aquel entonces) No volvamos a cometer el mismo error, aunque ya se sabe: el ser humano, el hombre, es el único animal que los comete.
No al linchamiento. Si a la vida.
Un abrazo,
Hugo Murno
periodista, escritor, bernalense de alma
Buenos Aires, 5 de abril de 2014