sábado, 20 de abril de 2019


KOSHMAR (Pesadilla): una nueva edición del libro testimonial de la Semana Trágica

--¿Nacionalidad?
--Judío.
--¿Religión?
--Socialista
Las preguntas se repiten una y otra vez, después de las trompadas y patadas, dentro de la comisaría 7ma de la Capital y en el mismo Departamento de Policía y en el Cuartel de Bomberos, de la avenida Belgrano, durante días y noches, en los que se ensañan con Pinie Wald, cronista del Die Presse y el Avangard, dos periódicos judíos que se editan en idish en Buenos Aires,  quien así responde a su torturadores. Es enero, es 1919, la Ciudad está paralizada por una huelga de obreros de una metalúrgica, que se generalizado: rechazado el petitorio obrero, los huelguistas toman el establecimiento de la Metalúrgica Vasena y son baleados por la Policía que asalta el lugar el 7 de ese mes, al día siguiente, cuando el cortejo fúnebre se dirige al cementerio de La Chacarita, nuevamente fuerzas represoras –esta vez de la Policía y del Ejército, más una suerte de Guardia Blanca, formada por civiles de la alta sociedad porteña--, producen una masacre, que se prolonga por días, dando lugar a los acontecimientos conocido como la Semana Trágica.
Todo eso, sobre todo el terror desatado por el gobierno nacional del Estado argentino, lo narra de primera mano Pinie Wald en su libro Koshmar (Pesadilla) escrito en su lengua materna, el idish, diez años después de su traumática experiencia, que fue editado y publicado tal cual y se sumó a esos así llamados libros de culto por más de una razón. Una primera por estar en una lengua también ninguneada y que casi se ha perdido en los últimos 70 años; y también porque su existencia como texto testimonial, que tiene además el honor de ser un adelantado de lo que más tarde se conoció como el género de no fiction o nuevo periodismo, fue igualmente ninguneada así como la historia que narra que se borró de la mente de los argentinos y hasta hoy se la recuerda poco y nada.
Sin embargo Koshmar, como texto tuvo la suerte de ser traducido al castellano argentino años más tarde, en los ochenta, por Simja Sneh, amigo de Pinie Wald. Ese mismo texto ha vuelto a ser publicado  ahora en una muy buena y ampliada edición por Astier Libros, con el aporte e impulso de Perla Sneh (la hija del traductor, psicóloga y escritora, reciente Premio Nacional de Literatura en la categoría ensayo) y la colaboración de Herman Schiller, Christian Ferrer, Alejandro Kaufman y Gabriel Lerman, con sendos textos enriquecedores de aquel original, que supo ser editado años atrás, 3n 1998,  por Pedro Orgambide, en el sello Ameghino, y un texto testimonial inédito, debido a la feminista sufragista,  viajera y multimillonaria mecenas de Marcel Duchamp cuando su estada en Buenos Aires, la estadounidense Katherine Dreier.
La obra fue presentada hace pocos días, antes de su distribución en librerías, en el espacio Hasta Trilce, en una tarde en la que, en ese sitio donde confluyen Almagro y Boedo, la presentaron en publicó su editor Gabriel Lerman, Christian Ferrer, Eduardo Jozami y la propia Perla Sneh.
En la introducción a manera de prólogo y bajo el título En la tapa del diario, el editor Gabriel D.   Lerman dice “Conocí a Pedro Orgambide (prolífico escritor argentino, ya fallecido, editor de una primera versión de Koshmar, bajo el título de Pesadilla en una colección de la editorial rosarina Ameghino, en 1998)…y entre todos los libros que me regaló hubo uno que me cautivó para siempre: Pesadilla (Koshmar), de Pinie Walda, escritor judío que había venido a Buenos Aires desde Polonia a principios del siglo XX. Lo curioso del Wald y su texto escrito en primera persona, sobre los acontecimientos de la tristemente célebre Semana Trágica de enero de 1919… Era nada menos que una crónica novelada que lo tenía como protagonista, dado que Pinie Wald había sido detenido durante esos días, en el primer pogrom porteño, acusado de ‘maximalista, primer presidente de la República del Soviet’. Según Pedro Orgambide, la recreación literaria de Wald era un claro antecedente del nuevo periodismo, lo que para nosotros no era tanto Truman Capote sino Rodolfo Walsh”. Aquí Gabriel Lerman abunda y recuerda los acontecimientos sucedidos anteriormente, como la Reforma Universitaria del 18, acontecida en Córdoba y los fusilamientos de la Patagonia, dos años después de la Semana Trágica y emparenta a estos tres acontecimientos como “coletazos en todos los confines de la Revolución Rusa de 1917”.  Recuerda también Lerman que su curiosidad por el tema lo llevó a indagar en hemeroteca y así encontró la crónica periodística de esos días en los periódicos de la época los que conmovieron y asustaron al poder de entonces. Lerman se interesó muchos más con el tema y finalmente decidió “impulsar la reedición de esta fuente primaria para la historia argentina.”
Por su parte Perla Sneh, psicoanalista, escritora, investigadora e hija del traductor de Koshmar, Simja Sneh, afirma que ”Leer hoy Koshmar –Pesadilla—al calor de los debates actuales a cien años de los sucesos y noventa de que fuera escrito—significa renovar la posibilidad de aventurarnos a un diálogo con un universo cultural que pocos conocen”. Perla Sneh, que leyó el texto de Pinie Wald en su original, destaca precisamente el hecho de que aquel lo escribiera en idish: “Reparemos, entonces, en algo que suele pasarse por alto –quizás por las mismas razones que relegaron los hechos narrados por Wald al olvido--: Pinie Wald es, ante todo, un escritor idish, es decir, un escritor inmerso en la cultura judía de esos días. Separar el escrito de Wald de la cultura idish e la que arraiga es despojarlo de sustancia viva, momificarlo.” A renglón seguido hace una pormenorizada pintura biográfica de Wald, para continuar con un análisis de lo que sucedía entonces y hasta unos años más tarde con la lengua idish y su importancia en la transformación sociocultural que experimenta la Argentina con la llegada de inmigrantes de origen judío: “Eran tiempos de auge de los grandes clásicos literarios –a quienes seguramente Wald leyó—y –al menos en Argentina, pero no solo—de literatura aluvional. Todos escribían: sastres, carpinteros (como Wald), comerciantes, vendedores, talleristas y hasta escritores” apunta no sin sorna Perla Sneh, quien remata señalando: “La gran arena de difusión de estos creadoresescritos eran los periódicos,, de allí el tono que caracterizaba la escritura de estos creadores literarios, tono que combina el folletín y la crónica con el periodismo y la novela. La autora abunda y profundiza en las virtudes tanto estilísticas como sociopolíticas del texto de Wald y destaca el carácter vanguardista de la escritura de Wald y la de sus lectores: “lector comprometido con una lectura que es, en si, un modo de militancia. Pone énfasis sneh en que Wald (en sus textos) “…habla de cosas que no queremos saber nada: la pobreza de los inmigrantes, la desconfianza de los nativos, los ecos que llegan de Europa y su efervescencia política…”. Todo eso señala Perrla Sneh, sin olvidar de destacar que “…Esas palabras (las de Wald, en Koshmar –Pesadilla--) hablan de un pogrom ocurrido en Buenos Aires, durante la así llamada Semana Trágica”.
La Ciudad está ensangrentada por la represión policial, militar y de “los niños bien” de la oligarquía, que la circulan en automóviles y camiones asesinando a cuanto se les ponen a tiro. A tiro de sus máuseres y ametralladoras, de sus revólveres y pistolas, de sus cachiporras, bastones y látigos, dejando un tendal de entre 700 y 1300 muertos, muchos de ellos incinerados, , miles de heridos y 30.ooo detenidos. Tiros y golpes, sablazos y torturas, quemaduras en carne viva, flagelos que no respetan ni a chicos ni a mujeres y sobre todo no respetan y más bien se ensañan, en las calles del barrio del Once, con los  viejos de lenguas barbas que los identifican como “rusos”, en realidad como judíos, el objetivo del primer pogromo argentino, algo no solo ninguneado sino ocultado por la historiografía oficial del país que en el Preámbulo de su Constitución habla de recibir “a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino”.
Y argentino (nacionalizado, como tantísimos otros inmigrantes) se siente y declara Pinie Wald: “…vote cuatro veces” le espeta a sus interrogadores, que lo señalan como “Presidente de la república del Soviet”, en las mazmorras del terror estatal, y como tal, como trabajador de prensa, devenido periodista después de haber sido carpintero ni bien bajar del barco en el puerto porteño, ha cubierto ese movimiento huelguístico que ha estallado a finales de diciembre del año anterior, impulsado por trabajadores superexplotados de la más grande empresa metalúrgica del país y a la que el democrático gobierno radical del doctor Hipólito Yrigoyen ha salido a sofocar de manera incruenta, impulsado por los dueños del país del trigo y las vacas, cuyos intereses finalmente custodia y defiende el caudillo devenido presidente, tras la primeras elecciones más o menos libres y secretas de 1916, en las que votaron todos o casi todos los ciudadanos varones.
La Argentina de entonces, tan similar a la del presente, es aquella que pintan edulcoradamente aún hoy los “manuales” de historia y la que recitan los dirigentes y voceros del establishment, la que pregonan los medios hegemónicos, tal como lo hacían allá y entonces: el país de las mieses y la carne, generoso con todos urbe et orbi… Pero la realidad es otra, muy distinta y muy parecida a la de otros países y regiones de todo el mundo: y así  “… La economía argentina venía sufriendo todavía los remezones de la Gran Guerra. Se exportaba lo barato, se importaba caro y el salario de los trabajadores, segmento fundamental de las condiciones laborales, era entonces como ahora, el punto de inflexión donde se ajustaba la ganancia empresaria. En un clima de incomodidad general que encrespaba a la mayoría de los asalariados, los obreros de los talleres Vasena, la industria metalúrgica más importante del país, se enzarzaron en una huelga indómita, reprimida con inusitada violencia, y que se extendió hasta convertirse en huelga general.” , destaca Elina Malamud, enero 2019, en Página12.
Esa realidad golpea en la conciencia de clase y en la vida de los trabajadores y sus familias de manera brutal. Las oleadas de inmigrantes que arribaban hasta entonces (1919) y desde años antes al país, estaba formada en su gran mayoría por hombres y mujeres expulsados de sus países de origen, en los que sufrían similares condiciones de vida, principalmente porque sus ideas acerca de la explotación humana, ideas que los hacían indeseables y temidos allá y ahora, embarcados en un movimiento huelguístico en reclamo por la reducción de sus horas de trabajo (de once  diarias pedían llevarlas a ocho y un descanso semanal). Esos hombres y mujeres que se afincaron principalmente en la ciudad y puerto de Santa María de los Buenos Ayres, portan en sus bagajes el ideario de libertad y de reivindicación social qué levantan como bandera en su lucha sindical, más allá de sus divisiones internas entre anarquistas, anarcosindicalistas y socialistas. Vienen con ese ímpetu y esas convicciones políticas que han aprendido y aplicado allá en la lejana Europa, donde bulle la protesta social en los países más industrializados y ha triunfado en la semimedieval Rusia de los Zares en octubre de 1917, de la mano de Lenin y los bolcheviques.
El movimiento reivindicatorio de los trabajadores de la metalúrgica Vasena es resistido por los patrones y entonces se extiende a todo el espectro laboral y la ciudad se paraliza y la reacción no tarda en aparecer y cae durisimamente sobre la población más humildes, los trabajadores, y se extiende a otros sectores de los porteños y porteñas,  porque, como bien dice otra vez Elina Malamud  “... La burguesía, en cambio, sintió el miedo que los Románov habían desestimado y cuando, al comenzar la segunda semana de enero de 1919, los obreros de Vasena se fortificaron dentro de la fábrica para resistir a una patota de rompehuelgas, los rancios dueños del país alinearon a la policía, al ejército, a los bomberos y a la guardia blanca de civiles bien que amaban a la Patria para que salieran en su defensa, a bala, a sangre, a tortura, a como fuera necesario porque una amenaza con gesto de hoz y vocación de martillo, que en esos años llamaban maximalista, acechaba para birlarles los medios de producción.” (Op. cit. Página12, enero 2019). Es que, parangonan aquellos sucesos con los que hoy se dan aquí y en otras latitudes tienen inevitables similitudes. Es la propia Malamud quien lo subraya con acierto: “…. La burguesía, en cambio, sintió el miedo que los Románov habían desestimado y cuando, al comenzar la segunda semana de enero de 1919, los obreros de Vasena se fortificaron dentro de la fábrica para resistir a una patota de rompehuelgas, los rancios dueños del país alinearon a la policía, al ejército, a los bomberos y a la guardia blanca de civiles bien que amaban a la Patria para que salieran en su defensa, a bala, a sangre, a tortura, a como fuera necesario porque una amenaza con gesto de hoz y vocación de martillo, que en esos años llamaban maximalista, acechaba para birlarles los medios de producción.
… su condición de extranjeros de Europa del Este, objetivo implícito de ese pogrom de 1919 cuya memoria permanece ajena a nuestra historia ciudadana. Los judíos de bien le dijeron Yrigoyen que no tenían nada que ver y prefirieron olvidarla”.
La edición es valiosa en doble condición: porque rescata un texto que también lo es, por lo testimonial y por la pintura que hace de una parte de la nuestra historia reciente, ocultada; y por otro episodio más que ocultado, casi negado por todos en el país, en especial los miembros destacados de la colectividad judía: el pogromo que ensangrentó las calles de Buenos Aires al ensañarse con esos argentinos y argentinas de aquel origen, que probablemente entonces se definieran al igual que Pinie Wald como judíos y socialistas argentinos.

Hugo Murno. Escritor y periodista
Buenos Aires 17 de abril de 2019




lunes, 20 de agosto de 2018

Asqueado


Asqueado
Hace ya más de medio siglo, en 1955 tenía yo 13 años y viví una historia que hoy parece repetirse, pero grotescamente: mucho más grosera, mucho más impúdica, mucho más dolorosa.
El segundo gobierno de Juan D. Perón, que había sido reelecto democráticamente como la primera vez, allá por 1946, fue derrocado sangrientamente como resultado de una confabulación de la vieja oligarquía vacuna (sojera sería ahora), empresarios “nacionales” de la recién nacida burguesía nacional, milicos resentidos y la santa iglesia católica. Esa maquinaria fascistoide logro expulsar al gobierno popular (populista dirán los nostálgicos de la revancha) e instaurar una dictadura de derecha liberal (el neoliberalismo, que es capitalismo financiero puro aún no se había inventado) la que, entre otras iniquidades dispuso prohibir (por decreto 4161/55) el nombre de Perón y todos sus derivados: Partido Peronista, peronismo, etc. Y muy especialmente el de Eva Perón, Evita, de quien se exhibieron sin pudor sus vestidos, zapatos y otras intimidades; se demolió la que fuera Residencia Presidencial (el lugar fue desde entonces un baldío, hasta que durante el gobierno de Arturo Frondizi (1958) comenzó a erigirse el edificio de la Biblioteca Nacional, inaugurado recién durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Se borraron de un plumazo, además, los nombres de Juan Domingo Perón y de Eva Perón de todos los lugares públicos que los ostentaban.
Sesenta y dos años después (ellos, los reaccionarios, hablan de los nefastos 70 años) el actual gobierno de Ceos, presidido por Mauricio Macri (MMLPQTP) y sus secuaces ha comenzado a hacer algo similar, pero con una virulencia inédita, y con el apoyo no solo de la clase dirigente y los así llamados medios hegemónicos, más los banqueros, los empresarios que renacieron de las cenizas del 2001, los que se enriquecieron sobre todo participando de la Obra Pública y, como no la santa iglesia católica y, ahora también los evangélicos.
Y como si fuera poco, toda esa runfla, prepara para el martes 21 de agosto, mañana, a la tarde una marcha frente al Congreso Nacional para presionar a los senadores para que aprueben el desafuero de Cristina Fernández de Kirchner: un remedo de aquella procesión de Corpus Christi del  9 de junio de 1956, preludio de todo el horror que devino después y parece que algunos (muchos) quieren reeditar.
O de aquel 18F con paraguas por el fiscal fenecido o las del falso ingeniero Blumberg.
La historia, cuando se repite…
Qué difícil es ser argentino (y vivir aquí).
Me da asco.
Hugo Murno, Buenos Aires, 20 de agosto de 2018.

lunes, 5 de febrero de 2018

Mi pesimismo se justifica

MI PESIMISMO SE JUSTIFICA
En Polonia el Parlamento aprobó (hace pocos días) una ley por la que se prohibe siquiera insinuar, ya no vincular, a los polacos y a ese país con el nazismo y el holocausto. Se prohibe hasta decir que hubo (muchos) polacos que fueron simpatizantes del nazismo, cómplices del nazismo y denunciantes de judios y demás persegudios por el fascismo.
El pueblo polaco ("la gente") aplaude esa aberración, sin sonrojarse.
El campo de exterminio nazi de Auschwitz queda en Polonia.
En Ecuador ayer, domingo 4 de febrero de 2018, el 68% de "la gente" (el pueblo que se "benefició" durante la más de una década que gobernó Rafael Correa) voto contra la reelección presidencial indefinida (como si en Rusia, el tan alabado coronel Putín no fuera reelecto hace 14 años, y en Alemania la primer ministra Merkel durante 7 períodos). Ese voto fue un desaire para Correa y su proyecto socialista del sigloXXI. Y un apoyo al inclasificable traidor Lenin Moreno, que preside hoy aquel país.
En Italia un presunto anarquista de derechas, un descerbrado (¿existe tal cosa?) un hombre blanco rubio de ojos celestes, disparó a todo otro hombre o mujer que se le cruzara por las calles, hasta matar a uno, por solamente tener piel morena. Lo hizo por odio a los inmigrantes y refugiados a quienes acusa de todos los males del mundo y de su país.
En Italia, la ultraderechista y fascista declarada Liga del Norte salió a defenderlo. La Liga del Norte hoy está aliada al neoliberal Berlusconi (reelecto 7 veces), y junto con él tienen el 40% de intención de voto del pueblo ("la gente") italiano.
En Grecia, ayer también, cerca de medio millón de personas ("la gente" o el pueblo), desbordó la plaza Syntagma, la principal de Athenas, uniendo a ultraizquierdas con neonazis, clérigos y militares de la reserva, ciudadanos comunes y burgueses, protestando desaforadamente contra la posibilidad de que Macedonia, una de las ex repúblicas que conformaban la exYugoslavia, pueda llevar ese nombre. Macedonia se llama una provincia del norte de Grecia, limítrofe con la Antigua República Yugoalava de Macedonia.
En Grecia, el principal orador de semejante turba nacionalista fue el mítico músico ultraizquierdista Mikis Teodorakis, de 92 años,  (autor de la música de míticos filmes como Zorba el griego, y Z), quien calificó al gobierno de Tsipras de "el peor fascismo el de izquierdas".
¡¿Me puede asombrar que en la Argentina de hoy, cuando Camioneros y parte de la CGT se despiertan de su letargo, anuncian una marcha de protesta contra las medidas del gobierno neoliberal y protofascista de Mauricio que es Macri, por sus políticas de exclusión, los familiares de la llamada Tragedia de Once se opongan por ser el 22 de este mes (fecha legida para dicha marcha) el sexto aniversario de aquel siniestro que costó 54 vidas?!.
¡¿Me puedo asombrar de que, con el presente incierto (económico-político-social) que se vive en el país, se hayan vendido más autos que en toda la historia (900.000 el año 2017) y que los lugares de veraneo de argentinos (incluidos por supuesto Uruguay, Brasil y otros destinos turísticos internacionales) esten desbordantes de gente. "La gente" (¿el pueblo?)?!
"La gente" es una... (no lo pongo porque algunos/as se enojan conmigo).
Pido disculpas por expresar todo esto en primera persona y por parecer pesimista respecto de "la gente" o el género humano. Pero a las pruebas me remito Y manifiesto mi pesimismo.
Para finalizar le robo una frase a un columnista de Clarín de hoy, que a su vez se la pidió prestada a Mario Benedetti: un pesimista es un optimista informado.
EN KABUL, EN UNA SEMANA HUBO CINCO ATENTADOS CON MÁS DE CIEN MUERTOS Y POCOS DICEN ALGO EN LAS REDES. OH LAS REDES...
ALGO HUELE A PODRIDO NO SOLO EN DINAMARCA.
Buenos Aires, 5 de febrero de 2018

sábado, 14 de enero de 2017

Todo pasa, algo cambia...

Todo pasa, algo cambia o nada cambia como afirmaba Don Julio...
Son ladri, tutti ladri.
Me mantuve ausente, alejado del fesibu, de la masturbatoria "militancia" autosatisfactoria que nos tranquiliza y lava la conciencia por un ratito; tampoco vi tele ni leí los diarios (eso fue lo mejor).
Y me siento bárbaro. En franca recuperación posoperatoria.
Volveré a leer y escribir.
Lo demás es puro cuento. La vida es teatro, puro teatro.
Si embargo, no puedo con mi genio y abajo pego algo que me llegó ayer vía mail (todavía algunos usamos mail y teléfono fijo). Chau
No son la rancia aristocracia del XIX; no son las fieras fascistas del treinta. Se parecen a los de la Revolución Libertadora (los antiperonistas se parecen, cualquiera sea la filiación política o ideológica). Pero estos de ahora son definitivamente otra cosa. Varias, no una, pero lo que más son es mostrarse y ser eficientes (por eso mismo son patoteros).
En la política son de genealogía corta, de fines de los años setenta y comienzos de los ochenta: finanzas y era digital. O sea, máquinas de producción y resultado. Ni Roca, ni Agustín P. Justo, ni Frondizi. Ni Onganía, ni De la Sota, ni Cobos. Eso es carne vieja. Los de ahora son buitres de carroña actual. No son de derecha: no es ese el rango que los mide. Son otra cosa, neo-empresarios, de bicicleta, aire libre y viernes casual. No tienen país de origen, no les importa la Argentina. Pueden vivir aquí o en cualquier lado.
No son conservadores ni ilustrados. Son gentes a pura eficiencia y con muchos recursos técnicos. No tienen cultura, apenas aquella necesaria para el desplazamiento. En general son iletrados, de bostezo fácil frente a un libro.
Tienen preocupación por las formas, porque es parte del mismo asunto. Formas superficiales, de packaging de felicidad y armonía, de cartel en el subte que dice: Si alguien se siente mal, ayudémoslo. Lo obvio se convierte en slogan. Este marketing de vida sana y comprensión es la exudación de la economía política que sostienen.
Son corporaciones que negocian. Ni fábricas fordistas ni empresa familiar. Estas corporaciones no tienen dueño, los excede. Son más grandes las acciones que la voluntad individual de un dueño. Por eso no importa si es Macri o quién sea. Macri es un muy buen exponente, sí, pero el asunto es más amplio, de inscripción internacional, de lazos más complicados, de intereses cruzados.
Tienen entrenamiento en el exterior, todos bajo el ala de las finanzas; son eficaces, muy eficaces para lo que quieren. Insisto: no son la derecha ni son conservadores. Son neo. Pura demolición a fuerza de anticipación financiera.
Neo, no es ambición sino procedimiento: es la forma de operación sobre los otros. La eficacia no admite caras, ni parentescos, ni pertenencia grupal. Cuando hablan de equipo es porque los vínculos responden a esquemas funcionales. Son cuerpos de abrazo rígido, de compromiso con la tarea y nada de comunión. Es un equipo gélido. Por eso se abrazan como repeliéndose.
La forma de operar sobre los otros es bajo una apariencia (amenaza) de modernización permanente. El Ministerio de modernización es la institucionalización del dominio financiero por encima de cualquier otra razón.
No son humanistas.
No dudan. Retroceden, a veces, pero no dudan. Saben a dónde van y no necesitan que haya alguna mediación (superan en esto a Martínez de Hoz o a Cavallo).
No tienen un proyecto de país. No les importa. Son lo más agudo del capitalismo, su bisturí más impiadoso. No es un nombre. Son otra cosa: una raza política nueva que casi no conocemos."
De Gustavo Varela, filósofo, especialista en historia política.

jueves, 5 de enero de 2017

40 años secuestrados-detenidos-desaparecidos



Mostrar má40 años 

4/1/1977-4/1/2017
En la foto: Rolo, Rosita y Julia, asado en la casa de 9 de Julio 24, Bernal (circa agosto/septiembre 1975) Foto: Hugo Murno

M

HOY: HACE CUARENTA (40) AÑOS
Toda una vida por delante. Rosita y Rolo, Valeria del Mar, circa verano del 68. Rolo, Rosita y Julia, Bernal, asado en 9 de Julio 24, circa invierno/primavera del 75.
Rosita y Rolo: desparecidos, secuestrados el 4 de enero de 1977, en Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires, República Argentina, por la dictadura cívico-militar 1976/83.
Memoria, verdad y justicia
Hasta la Victoria Siempre

HM

4 de enero. 1977.
Calculo que hacia calor, supongo que las chicharras se confundían con el chirrido del tren en las vías. Me imagino que la calle estaba desierta. Recuerdo una caminata rápida, atolondrada y movediza sobre los hombros. Creo que eran muchos. Entre los arboles, apoyados en los autos, esperando en la entrada o rondando en la casa vecina. Imagine alguna vez camisas blancas y celestes, de hombres lánguidos y de bigotes. Imagine... El vapor del calor de enero puede ser un mal compañero para las imágenes. Lo que no puedo recordar, ni imaginar: son voces, no percibo ningún sonido, no hay palabras que resuenen o que hagan eco...nada. Todo transcurre en silencio.
Nunca volví a entrar en esa casa y las manos de Rolo me entregaron a otras manos vecinas. Una taza y una tele prendida, todo en silencio y en penumbras. Cuando la noche ya fue dueña, y la oscuridad era parte del tiempo, la puerta de calle dejo entrar la luz y nuevas manos. Las mas cálidas y eternas. Las que se sumaron a las mías y sin palabras hicieron las pocas cuadras a la estación. Recién ahí, con el Tata apretándome fuerte la mano: se escuchó el tren, se animaron los murmullos de los pasajeros, se escucharon las chicharras, con ese canto que está presente a pesar de lo oculto de esos cuerpitos verdes.
Siempre digo que no es personal. Que los 40 años los cargamos, los luchamos y nos duelen a todos. En padres y madres arrancados, en hijos robados, en compañeros muertos. Que duelen en cada fabrica cerrada y cada peso en el bolsillo de los verdugos. Que se hizo carne en cada pibe caminando basurales y en la naturalización de la desigualdad. Pero también quiero hoy ponerle nombre a esa historia, en un pedacito del tiempo en el que me toco ver de cerca todo y en pocos minutos. Rolo y Rosita coparon el mundo, un pedazo de mundo. Y de su ausencia hay responsables y esos responsables no caminan junto a nosotros en las calles. Esos responsables, nos gobiernan, nos emplean, nos informan, nos adoctrinan, nos perdonan o nos condenan, nos financian, nos atraviesan cuerpo y cabeza.
Nombrar a Rosita y a Rolo, hoy, como nombrar a cada uno de los 30000 cada dia, no es historia de lo que fue, es Memoria y es es andar la Verdad.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

Bancos y banqueros ladri, tutti ladri


La fiesta de la bicicleta: los bancos ganaron 57 mil millones en el año (Pág./12 17/11/16)
Y si fundamos un banco, que es lo mismo que robar uno... (Bertolt Brecht y Kurt Weill, Happy End, 1929 teatro).
Ladri, tutti ladri
Hugo Murno