Pasando lista
Hugo Murno, especial para el Periódico Bernales
La Argentina, que
sabiamente eligiera en 1853, “para su gobierno la forma representativa,
republicana y federal”, acaba de cumplir con la ley y todos sus representantes
(en este caso los apoderados de los partidos políticos y/o alianzas)
presentaron y oficializaron en tiempo y forma, (el pasado sábado 20 de junio),
las listas de candidatos y candidatas con miras a las PASO de agosto próximo y
las elecciones generales (de Presidente y Vice, Diputados y Senadores
nacionales). Algunas estaban cantadas, otras fueron una sorpresa. Algunas
conformaron a muchos. Otras irritaron a otros tantos por igual. La Argentina,
en algunas cosas se repite.
Esa misma Argentina supo
tener en su corta historia como país republicano y democrático, representativo
y (cuasi) federal, tan solo un puñadito de grandes estadistas de proyección
nacional e internacional. No más de 4 (cuatro) desde ese lejano 1853 hasta hoy
(o hasta ayer nomás). A saber: los cuatro fueron elegidos presidentes, además:
Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Juan Domingo Perón y Arturo
Frondizi. Ya sé, algunos y algunas van a decir que no es así, que hubo otros,
etc., etc. Etc. En mi opinión hubo sí otros, que se acercaron a ese estadío que
los ubica a los cuatro nombrados en el podio de Estadistas con mayúscula.
Pueden agregarse a Roque Sáenz Peña, Hipólito Yrigoyen y Raúl Ricardo Alfonsín.
Y punto.
Los cuatro primeros
llegaron por elecciones populares, aunque no tanto Sarmiento ni Roca ni el
propio Frondizi; al Gran Sanjuanino se lo puso a dedo (el de su amante de toda
la vida, Aurelia Vélez Sárfield) encabezando la lista que resultó ganadora en
1871; al general Roca lo mismo, aunque no fuera el dedo de su mujer sino el del
Partido; y a Frondizi se lo eligió con el peronismo proscripto, por obra y
gracia orden militar del gobierno militar surgido de la mal llamada Revolución
Libertadora, mero golpe cívico-militar de 1955 que derrocó a Perón. Ese mismo
Perón que “mandó” votar por Frondizi y las calles se inundaron de pintadas con
la consigna “Vote a Perón votando a sus candidatos” (después, casi veinte años
después, en 1973 se trastocó en “Cámpora al Gobierno, Perón al Poder”). En fin,
que de los cuatro el único elegido amplia y democráticamente por la mayoría
popular de entonces,y recuérdese que entonces No votaban las
mujeres, equiparadas por los Códigos Civil y el Penal a menores o incapaces
(sic), fue el general Perón (nos/te guste o no nos/te guste).
Pero siempre, con fraude
(patriótico o no), sin fraude, con proscripciones, sin las mujeres con derecho
negado, después de gobiernos dictatoriales, restaurando la democracia o
continuándola como en este período largamente treintañal (por suerte y que dure
mucho más), las listas se han conformado por voluntad y decisión de unos y unas
pocos y pocas. Siempre. Hasta en los más utópicamente democráticos partidos de
izquierda…
Por eso, asombrarse o
despotricar por el armado actual de las listas, de todo/as, es poco menos que
inocente o pueril. Podrá o no gustar algunos nombres o algunas alianzas,como la
de los radicales (si los de la UCR)
olvidándose de lo que pone su himno partidario, uniéndose con el Pro
neoliberal de Macri y Lilita Carrió, y su proyecto asumidamente restaurador
de viejas recetas probadas ahora en Europa, tras la crisis económica de
2008, provocada por los dueños de las finanzas mundiales, cual son los
recortes de pensiones (jubilaciones) y sueldos, como también pretenden hacerlo
en Grecia, como ya se hiciera en la Argentina de la Alianza gobernada por De la
Rúa y el ministro Domingo Cavallo… O qué al candidato a vice de Daniel
Scioli se lo impongan así sin más, aunque sea un cuadro político reconocido
(más allá de que sea el “monje negro", como algún día tildaron a Rogelio
Frigerio en el gobierno de Frondizi)… O que el tristemente célebre Adolfo
Rodríguez Saa casi vaya aliado con Fernando Pino Solanas, otrora
peronista progre… O que la izquierda
(¿?) vaya una vez más recontradividida en 8 fracciones (¿o serán facciones?)…
Realmente un cuadro
extraño o no. Tal vez una representación bien argentina, tipo tango Cambalache
o una versión local de la política que se juega desde hace casi una década (o
más) en la Italia actual…
Sin embargo, todo eso no
debe asustar ni espantar. Debe hacer reflexionar y “sepa el pueblo votar”.
Qué mejor que seguir
viviendo en un sistema imperfectamente democrático y no en la oscura noche del
silencio y el “algo habrán hecho”, constreñidos por la opresión y la rigidez de
regímenes dictatoriales, que quienes llevamos en este mundo desde la primera
mitad del siglo pasado hemos soportado.
Sostengamos esta
democracia. Pero miremos atentamente a Grecia.
Buenos Aires 22 de junio
de 2015