miércoles, 24 de junio de 2015

Pasando lista
Hugo Murno, especial para el Periódico Bernales

La Argentina, que sabiamente eligiera en 1853, “para su gobierno la forma representativa, republicana y federal”, acaba de cumplir con la ley y todos sus representantes (en este caso los apoderados de los partidos políticos y/o alianzas) presentaron y oficializaron en tiempo y forma, (el pasado sábado 20 de junio), las listas de candidatos y candidatas con miras a las PASO de agosto próximo y las elecciones generales (de Presidente y Vice, Diputados y Senadores nacionales). Algunas estaban cantadas, otras fueron una sorpresa. Algunas conformaron a muchos. Otras irritaron a otros tantos por igual. La Argentina, en algunas cosas se repite.
Esa misma Argentina supo tener en su corta historia como país republicano y democrático, representativo y (cuasi) federal, tan solo un puñadito de grandes estadistas de proyección nacional e internacional. No más de 4 (cuatro) desde ese lejano 1853 hasta hoy (o hasta ayer nomás). A saber: los cuatro fueron elegidos presidentes, además: Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi. Ya sé, algunos y algunas van a decir que no es así, que hubo otros, etc., etc. Etc. En mi opinión hubo sí otros, que se acercaron a ese estadío que los ubica a los cuatro nombrados en el podio de Estadistas con mayúscula. Pueden agregarse a Roque Sáenz Peña, Hipólito Yrigoyen y Raúl Ricardo Alfonsín. Y punto.
Los cuatro primeros llegaron por elecciones populares, aunque no tanto Sarmiento ni Roca ni el propio Frondizi; al Gran Sanjuanino se lo puso a dedo (el de su amante de toda la vida, Aurelia Vélez Sárfield) encabezando la lista que resultó ganadora en 1871; al general Roca lo mismo, aunque no fuera el dedo de su mujer sino el del Partido; y a Frondizi se lo eligió con el peronismo proscripto, por obra y gracia orden militar del gobierno militar surgido de la mal llamada Revolución Libertadora, mero golpe cívico-militar de 1955 que derrocó a Perón. Ese mismo Perón que “mandó” votar por Frondizi y las calles se inundaron de pintadas con la consigna “Vote a Perón votando a sus candidatos” (después, casi veinte años después, en 1973 se trastocó en “Cámpora al Gobierno, Perón al Poder”). En fin, que de los cuatro el único elegido amplia y democráticamente por la mayoría popular de entonces,y recuérdese que entonces No votaban las mujeres, equiparadas por los Códigos Civil y el Penal a menores o incapaces (sic), fue el general Perón (nos/te guste o no nos/te guste).
Pero siempre, con fraude (patriótico o no), sin fraude, con proscripciones, sin las mujeres con derecho negado, después de gobiernos dictatoriales, restaurando la democracia o continuándola como en este período largamente treintañal (por suerte y que dure mucho más), las listas se han conformado por voluntad y decisión de unos y unas pocos y pocas. Siempre. Hasta en los más utópicamente democráticos partidos de izquierda…
Por eso, asombrarse o despotricar por el armado actual de las listas, de todo/as, es poco menos que inocente o pueril. Podrá o no gustar algunos nombres o algunas alianzas,como la de los radicales (si los de la UCR)  olvidándose de lo que pone su himno partidario, uniéndose con el Pro neoliberal de Macri y Lilita Carrió, y su proyecto asumidamente restaurador de viejas recetas probadas ahora en Europa, tras la crisis económica de 2008, provocada por los dueños de las finanzas mundiales, cual son los recortes de pensiones (jubilaciones) y sueldos, como también pretenden hacerlo en Grecia, como ya se hiciera en la Argentina de la Alianza gobernada por De la Rúa y el ministro Domingo Cavallo… O qué al candidato a vice de Daniel Scioli se lo impongan así sin más, aunque sea un cuadro político reconocido (más allá de que sea el “monje negro", como algún día tildaron a Rogelio Frigerio en el gobierno de Frondizi)… O que el tristemente célebre Adolfo Rodríguez Saa casi vaya aliado con Fernando Pino Solanas, otrora peronista progre…  O que la izquierda (¿?) vaya una vez más recontradividida en 8 fracciones (¿o serán facciones?)…
Realmente un cuadro extraño o no. Tal vez una representación bien argentina, tipo tango Cambalache o una versión local de la política que se juega desde hace casi una década (o más) en la Italia actual…
Sin embargo, todo eso no debe asustar ni espantar. Debe hacer reflexionar y “sepa el pueblo votar”.
Qué mejor que seguir viviendo en un sistema imperfectamente democrático y no en la oscura noche del silencio y el “algo habrán hecho”, constreñidos por la opresión y la rigidez de regímenes dictatoriales, que quienes llevamos en este mundo desde la primera mitad del siglo pasado hemos soportado.
Sostengamos esta democracia. Pero miremos atentamente a Grecia.
Buenos Aires 22 de junio de 2015


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